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"El arte no es algo que se pueda tomar y dejar. Es necesario para vivir."
"El arte es sobre todo un estado del alma."
"El arte es el placer de un espíritu que penetra en la naturaleza y descubre que también ésta tiene alma."
"En parte, el arte completa lo que la naturaleza no puede elaborar y, en parte, imita a la naturaleza."
"La finalidad del arte es dar cuerpo a la esencia secreta de las cosas, no el copiar su apariencia."

Arte Peruano

djEl legado del Perú nos permite conocer mediante fotos, textos y vídeos la evolución del Arte Peruano, que generación tras generación, el milenario arte se va transmitiendo de mano en mano y a través de los años, va adquiriendo diversos matices y se enriquece con nuevos aportes. Este legado nos orgullece y nos compromete a mantener vivas las tradiciones culturales que distinguen al Perú ante los ojos del mundo.

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Pachacamac

Cuando los españoles ingresaron a Pachacamac, no solo quedaron impresionados por la majestuosidad del lugar, sino que –según da cuenta William Prescott, en Historia de la Conquista del Perú - además, fueron impactados por un terremoto que llenó de pánico a los naturales, en Nuestras mentes no pudieron concebir los extraños llegados de otras tierras se atrevieron a violar el templo dedicado a su máxima divinidad, creadora del universo.

Los conquistadores –relata el historiador norteamericano– llegaron a esta parte de la costa norte en busca de los tesoros prometidos por Atahualpa y se encontraron con una ciudad con bastante población, en la que se vieron dos templos construidos en piedra, con techos de paja. Uno de ellos estaba dedicado al dios Sol y otro, a Pachacamac, máxima deidad de esta parte del territorio peruano. Su santuario con el tiempo llegó a ser uno de los más opulentos del imperio inca. Sobre este episodio, Prescott, cuenta:

“Al presentarse Hernando Pizarro a la entrada del santuario, el atajaron el paso de los porteros, pero se abrió paso entre ellos ... Subió a un plazoleta donde había un capilar con una puerta muy adornada de pedazos de cristal, turquesas y corales… Abierta con violencia La puerta, entrar en un aposento pequeño y obscuro que olía de un modo repugnante. Era el lugar de los sacrificios… Cuando sus ojos se acostumbraron a la oscuridad, descubrieron en un rincón del aposento la imagen de la deidad: era una figura monstruosa hecha de madera, con la cabeza parecida a la de un hombre. Derribáronla los españoles, sacaron fuera y la hicieron mil pedazos… Viendo los naturales que su dios no pudo evitar la profanación de su santuario, fueron acudiendo y entregándose a los extranjeros, quienes miraban y con cierto temor y respeto supersticioso ”.

Luego de colocar una cruz de mampostería, enseñarles un puesto y persignarse, los españoles se enfrentaron a una cantidad considerable del oro que había dejado en su huida el curaca Tauri Chumpi (encargado de administrar, redistribuir los bienes y recursos del valle, la población y los cultos), después de ser avisado de la cercanía de los invasores.

LUGAR MILENARIO

El actual sitio arqueológico de Pachacamac - que en la actualidad abarca más de 400 hectáreas- el mayor santuario prehispánico de la costa central durante más de mil quinientos años. Su prestigio religioso se evidencia en sus templos, visitados por multitud de peregrinos en las grandes ocasiones del calendario ritual andino.

Ubicado en el valle de Lurín, en el kilómetro 31 de la antigua Panamericana Sur, este imponente monumento fue descrito en el siglo XVI por muchos estudiosos. Sin embargo, es a partir del siglo XIX con George E. Squier, Adolfo Bandelier y Ernest Middendorff que se realizan los primeros trabajos de reconocimiento. Alcance un alcalde científico con la llegada de Max Uhle al Perú, entre 1895-1896. (Pozzi-Escot, Denise).

Según los cronistas, en el territorio existen “enclaves religiosos” desde donde llegaban los pobladores hasta Pachacamac, que alcanza mayor importancia durante la fase Lima (200-650 dC aproximadamente). Durante el señorío Ichma (900-1470 dC), los sacerdotes afectados una serie de construcciones monumentales que presentan edificios que probablemente funcionan como centros administrativos o posibles palacios.

Al llegar a los Incas del Cusco, los sacerdotes se incluyen ante el nuevo poder, y el gobierno inca impuso sus símbolos, construyendo el Templo del Sol y el Acllawasi, para definir una sacralidad superior. Según María Rostworokski, la importancia del santuario radica en que allí residía el "dios costeño soberano en todas las yunga durante el último milenio".

Luego de la caída del Tahuantisuyu, el santuario es abandonado, sin perder su presencia espiritual y material. Hoy en día, gracias a su recuperación iniciada a mitad del siglo pasado, podemos observar la arquitectura de algunas de sus edificaciones, en medio de un paisaje que contribuir a mostrar su grandeza.

Actualmente, el Instituto Nacional de Cultura, a través del Museo de Sitio de Pachacamac, dirigido por la antropóloga Denise Pozzi-Escot, viene a realizar importantes trabajos de investigación, conservación y labores educativas para conservar este monumento, que presenta problemas originados principalmente por la erosión causada por la acción del medio ambiente y por factores antrópicos.

LUGARES DE INTERÉS

Los trabajos arqueológicos que se han hecho han permitido identificar 17 pirámides, posiblemente centros administrativos o palacios.

Así también está el  Templo del Sol , hecho entre 1470-1533 dC Es una construcción de forma trapezoidal, edificada sobre un promontorio natural muy elevado, con terrazas y plataformas superpuestas de adobes; su frente principal hacia el mar presenta nichos que posiblemente fueron depósitos de ofrendas.

En la cima se levanta una  plaza abierta  rodeada de estructuras. Hoy quedan restos de un enlucido de barro con pintura de color rojo, que aún se logra observar en algunos muros. Se han identificado sacrificios humanos dedicados al Sol y diversas ofrendas muy finas de estilo Inca imperial en el lugar.

El  Acllahuasi,  conocido también como  Mamacuna,  fue probablemente la residencia de mujeres escogidas dedicadas al culto solar. Julio C. Tello excavó este recinto descubriendo los paramentos inca del clásico estilo cusqueño en técnica del almohadillado, realizado pioneros trabajos de conservación y restauración que han permitido que este sector se haya conservado hasta nuestros días y el mar uno de los más emblemáticos del sitio.

Además, durante la ocupación inca se construyó un sistema de canales para abastecer de agua al lugar y también a los “baños”, como parte del sistema de canales. El edificio residencial del curaca Tauri Chumpi está ubicado al este, desde donde se domina todo el valle; cuenta con dos plazas contiguas en el lado norte, rodeadas de recintos, plataformas, depósitos y otras estructuras comunicadas entre sí por corredores y rampas.

EL MUSEO DE SITIO DE PACHACAMAC

El Museo de Sitio de Pachacamac tiene por objeto integrar el sitio arqueológico con la comunidad nacional e internacional. Exponga los materiales y difunde los conocimientos y las teorías relacionadas con uno de los santuarios más importantes de la arqueología peruana.

Fundado el 21 de noviembre de 1965 por el doctor  Arturo Jiménez Borja , el museo surge como una necesidad ante la pérdida de investigaciones que en el sitio venia realizándose. Se hizo necesario un Museo para la preservación y exposición del Santuario y de los diversos materiales expuestos.

El Museo continúa cumpliendo estos primeros objetivos y trabaja para acercar a la comunidad al patrimonio cultural, mediante la exposición y presentación del sitio y de los materiales más importantes de manera atractiva y educativa para el visitante.

El Museo intenta dar la suficiente información al visitante para entender el Santuario de Pachacamac y sobre la arqueología peruana, Ubicándolo, mediante su exposición, en el espacio y en el tiempo dentro de la historia prehispánica peruana en general y específicamente en el santuario de Pachacamac y su ocupación a través del tiempo.

En su sala principal se observan muestras de las principales expresiones artísticas de los diferentes ocupantes de Pachacamac, especialmente cerámica y textiles