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_____El arte es el placer de un espíritu que penetra en la naturaleza y descubre que también ésta tiene alma._____
____________________________El arte es sobre todo un estado del alma.____________________________
______________________________Una pintura es un poema sin palabras.______________________________
_____________________________El arte no es una cosa sino un camino.______________________________
_____En parte, el arte completa lo que la naturaleza no puede elaborar y, en parte, imita a la naturaleza._____

Arte Peruano

djEsta página por tiene por finalidad poner disposición una cantidad de información sobre el Arte Peruano, que puede servir para conocer la gran riqueza de nuestro Perú. Atte. Jaime Alvarado Vicuña

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La cultura de Chachapoyas o civilización chachapoya fue una de las culturas superiores del Perú antiguo. Los chachapoyas (también llamados sachapcollas o collas de la selva), moraban al sureste de los bracamoros, sobre la margen derecha del río Marañón. Su desarrollo tuvo como centro el valle de Utcubamba, topónimo que puede ser traducido por ‘territorio de utcu (‘agujeros’ o ‘cuevas’). Probablemente se extendieron por el sur hasta el Abiseo, afuente del Huallaga, donde se levanta la ciudadela de Pajatén. En efecto, las noticias que consigna el Inca Garcilaso de la Vega refieren que el territorio de los chachapoyas era tan extenso que le «pudiéramos llamar reino porque tiene más de cincuenta leguas de largo por veinte de ancho, sin lo que entra hasta Muyupampan que son treinta leguas de largo.

 Para una interpretación adecuada de esta información, diremos que una legua corresponde a cerca de cinco kilómetros. Los chachapoyas habrían sido conquistados por los incas en tiempos del gobernante Tupac Inca Yupanqui.

 Ubicación geográfica

Mapa de la cultura chachapoyas.

Esta civilización preincaica se desarrolló en la cuenca del río Utcubamba, en la Selva Alta. El extenso territorio que ocupaban, con más de 300 km de longitud y una altura de hasta 3500 msnm (metros sobre el nivel del mar), tenía como límites las zonas de Bagua por el norte, el río Marañón por el oeste, el río Huallaga al este y por el sur, al río Abiseo.

 Origen de los chachapoyas

 La cultura chachapoyas propiamente dicha, posiblemente tuvo sus inicios en el siglo VIII. Debió alcanzar su fase de florecimiento a partir del siglo XI. Hacia 1470 su independencia política quedó afectada por la expansión del Imperio incaico, que los conquistó. Los españoles llegarón al Perú a principios del siglo XVI y los conquistaron.

 Su territorio se extendía de norte a sur casi 400 kilómetros, desde el río Marañón en la zona de Bagua, hasta la cuenca del Abiseo, donde se encuentra la ciudadela de Pajatén, y aún más al sur hasta el río Chontayacu. Abarcaba así la parte sur del actual departamento de Amazonas y sectores del noroeste del departamento de San Martín, como también espacios del extremo oriental del departamento de La Libertad.

 Su población se estima en hasta 400 000 indígenas al momento de llegar los españoles esta se redujo a unos 30 000. Los chachapoyas descenderían de inmigrantes cordilleranos culturalmente andinos, que modificaron su cultura ancestral en el nuevo medio, asimilando rasgos amazónicos.

 Dado que los incas y los conquistadores españoles fueron las principales fuentes de información sobre los chachapoyas, hay poco conocimientos acerca de los chachapoyanos que sea de primera mano. Escritos y documentos por los principales cronistas de la época, como el Inca Garcilaso de la Vega, se basaron en cuentas fragmentarias de segunda mano. Es así que gran parte de lo que sabemos acerca de la cultura chachapoyas se basa en evidencias arqueológicas de sus ruinas, cerámicas, tumbas y otros artefactos chachapoyanos.

 La cultura chachapoyas fue conocida desde los inicios de la conquista española en el Perú, por ello es que no existe persona a quien se adjudique el titulo de descubridor de la cultura chachapoyas. Aunque si existen descubridores de ciudades o fortalezas de los chachapoyas, como la fortaleza de Kuelap denominada por su descubridor, Juan Crisóstomo Nieto, «Torre de Babel peruana» por su imponente altura.

 Desarrollo

Podría decirse que los chachapoyas fueron uno de los pioneros del sistema de siembra en terrazas, ya que debido a las dificultades geográficas en las que vivían para desarrollar una actividad agrícola adecuada, se vieron obligados a crear un sistema de terrazas o andenerías, anterior al de los Incas, con canales de irrigación y sistemas de drenaje, que les permitió cultivar papa, maíz, yuca, ajíes, coca, etc. También fueron famosos por su arquitectura, la cual estaba caracterizada por enormes construcciones circulares de piedra, decoradas con frisos y cubiertas por murallas defensivas. Estas obras presentan cornisas de piedras grandes y planas que sobresalen sobre la superficie de bases altas, con unas rampas inclinadas o escaleras en dirección hacia la entrada.

 Desarrollaron además un lenguaje simbólico con figuras geométricas que incluía triángulos, rombos, serpenteadas y ornamentos cuadrados que adornaban los frisos de piedra de estas viviendas circulares.

 Ejemplos que confirman este tipo de edificaciones, son las de Olán, Yalapé, Purunllacta, Vira Vira, Pajatén y otras, teniendo como la más prominente al monumento de Cuélap, una edificación que cuenta con un muro de casi 600 m de largo y que llega a alcanzar hasta 20 m de altura.

 Esta cultura también desarrolló la práctica funeraria para despedir a sus seres queridos. Para ello se valió de dos tipos de enterramientos colocados en lugares inaccesibles. Uno, fue el mausoleo de piedra labrada, que no eran más que grandes grupos de construcciones cuadrangulares con techo a dos aguas, cornisas y nichos cuadrangulares o en forma de T. El otro fue el sarcófago, bóveda cilíndrica o cónica que cubría al difunto, que se encontraba en posición de cuclillas y envuelto con tejidos.

 Destrucción de una sociedad

Cuando las huestes de Tupac Inca Yupanqui llegaron al reino de los chachapoyas, estos estaban constituidos por grandes provincias controladas cada una por poderosos caciques, independientemente entre sí.

 Estos pequeños reinos contaban con el mismo idioma y costumbres, así como también la misma forma de cultivar. Ocasionalmente los miembros de cada señorío se reunían para celebrar alguna ceremonia religiosa o para defenderse del ataque de sus enemigos.

 Esta jerarquía sociopolítica, cuyas estructuras habitacionales estaban por encima de las 400, presentaba una organización regida por Curacas (Señores). La región Chachapoyas estaba dividida por curacazgos de diferentes tamaños, los cuales podían ser definidos como subgrupos dentro del grupo étnico principal. Estos señores principales permanecían en el poder por tiempo indefinido.

 Para que el imperio de Tupac llegara a controlar a plenitud esta civilización en el año 1480, pasaron varios años de constantes luchas. Resistencia que los chachapoyas le agradecen en parte a sus antiguos rivales ―el Imperio huari y el Imperio tiahuanaco― que los obligó a construir fortalezas y murallas defensivas.

 Luego de doblegar a los guerreros chachapoyanos y establecer nuevas costumbres, Tupac, previendo posibles levantamientos rebeldes, ordenó instalar poderosas guarniciones en la comarca y trasladó a los grupos hacia un lugar cerca del Cuzco, donde les dio la opción de contar con un terreno para construir sus viviendas y poder labrar la tierra.

 Sin haberse resignado aún a la derrota, los curacas chachapoyanos, se aliaron para destruir el Imperio Inca, a un nuevo y poderoso enemigo, los españoles. En agosto de 1533 Francisco Pizarro, acompañado de su escasa tropa y auxiliares quechuas, parte hacia el Cuzco, protagonizándose así la batalla que determina el final del Imperio incaico y el comienzo de un nuevo reinado.

 Etimología del término

Chachapoya: ‘gente de las nubes’, siendo chacha: ‘gente’ y phuias: ‘nubes’ (en aimara).

Chachapoya: ‘árboles en las nubes’, siendo sacha: ‘árbol’ y puias: ‘nubes’ (en quechua).

Chachapoya: ‘lugar de varones fuertes’, según el Inca Garcilazo de la Vega.

Chachapoya: ‘monte de nubes’, según el sacerdote Millán de Aguirre.

Chachapoya: ‘personas de los bosques de nubes’, ‘gente que habita en las nubes’ o ‘guerreros venidos de las nubes’, según el antropólogo Pether Tomas Lerche.

 Manifestaciones culturales

 Cerámica

La cerámica chachapoya fue, en general, bastante sencilla, especialmente si se la compara con las artes textiles, en que los artesanos locales destacaron. La mayoría de la cerámica encontrada es utilitaria, trabajada con la técnica de rollos o sencillamente formando la masa de arcilla con los dedos.Las técnicas de decoración empleadas fueron:aplicación,estampado, punteado y técnica incisa.

 Textilería

En el trabajo en textiles utilizaron básicamente el algodón y en menor proporción la lana de llama y alpaca. El telar de cintura fue lo más empleado. En la Laguna de los Cóndores se han hallado textiles de buena calidad que sirvieron para envolver las momias en el tiempo de los Incas.

Los chachapoyas fueron también eximios tejedores, como lo demuestran los hallazgos realizados en la margen derecha del Pisuncho, en Carajía, en la Laguna de las Momias.

 Arquitectura

Las construcciones habitacionales y monumentales son circulares con bases altas, cornisas de piedras grandes y piedras planas sobresaliendo sobre la superficie de las bases. Poseen rampas inclinadas o escaleras, dirigidas hacia la entrada. Los complejos arquitectónicos de Olán, Yalapé, Purunllacta o "Monte Peruvia", Congón (rebautizado como Gran Vilaya), Vira Vira, Pajatén y otros. Pero Kuélap es, sin duda, el monumento más grandioso, de casi 600 metros de largo y muros que alcanzan 20 metros de alto.

 También la arquitectura funeraria caracteriza a la cultura Chachapoyas e incluye dos tipos de sepulturas: el sarcófago y el mausoleo. El sarcófago es una evolución del fardo funerario que se expresa en espacios cordilleranos y costeños de los tiempos Tiahuanaco-Huari.

 Destaca la fortaleza de Kuelap y las momias encontradas allí y los Sarcófagos de Carajía (costumbre de los chachapoyas de enterrar a sus muertos en sarcófagos, ataúdes cuya forma sigue el contorno de la figura humana).

 Escultura

Esculpieron la piedra con figuras antropomorfas, zoomorfas y geométricas, crearon frisos decorativos, cabezas clavas, trabajos en mampostería, pisos de laja y diversos símbolos que hasta el día de hoy son un enigma.

Caral es considerada por la UNESCO como Patrimonio Cultural de la Humanidad América. Se encuentra situada en el Valle de Supe, 200 kilómetros al norte de Lima (Perú), y tiene aprox. 5000 años de antigüedad.

Caral-Supe o Norte Chico fue contemporánea de otras civilizaciones como las de China, Egipto, India y Mesopotamia; este sitio tuvo una organización teocrática, estuvo rodeada por otras civilizaciones enmarcadas aún en lo que se denomina "sociedad aldeana". Debe anticiparse que los sustantivos "ciudad" y "civilización" son algo controversiales y que ciertos arqueólogos peruanos prefieren no usarlos.

Caral fue declarada Patrimonio de la Humanidad por el Comité del Patrimonio Mundial de la Unesco en ocasión de la celebración el 28 de junio de 2009 en Sevilla, en ocasión de su trigésima tercera sesión ordinaria. Se reconoció así que caral es distinguido por su antigüedad, complejidad arquitectónica con edificios piramidales, plazas, su diseño y la extensión urbana. De esta manera, Caral se añade a los otros 10 sitios turísticos ya reconocidos como Patrimonio de la Humanidad en el Perú.

Se ha planteado sobre Caral que fue sede de una comunidad formada por varios linajes y dirigida por las cabezas o representantes de dichos linajes (Shady, Dolorier y Casas 2000) en donde uno de ellos sería el "principal" (Curaca) y los otros sus contrapartes. Los Curacas de estos linajes conducirían y organizarían la vida de los habitantes de las diversas ciudades y pueblos contemporáneos a Caral como Aspero, Allpacoto, Miraya, Kotosh y La Galgada entre otros. Todos ellos compartían una misma tradición y formaron una amplia y bien organizada red de reciprocidad e intercambio (Shady, Dolorier y Casas 2000). Caral debió ser la cabeza de toda esta red.

Escalinata en el Templo del Altar Circular. Lo que los mantuvo unidos fue la religión, que se usó como medio de cohesión y coerción (Shady 2004). La religión en esa época fue la política del estado para el control de la población (Shady 2004), de la producción de bienes y su circulación. Ello está representado en los grandes monumentos de carácter religioso (las pirámides) con sus plazas, atrios y altares del fuego sagrado en donde se llevaron a cabo las diferentes festividades del calendario ceremonial, símbolo de su identidad cultural (Shady 2004). Las periódicas reuniones y actividades conjuntas como la renovación de las pirámides permitían el reconocimiento del poder y fortalecían la identidad cultural (Shady 2004).

Todo lo anterior es la base de la civilización andina y están presentes en Caral como los exponentes más antiguos de las principales instituciones peruanas de la época prehispánica, como la reciprocidad (sistema de intercambio y circulación de bienes y servicios), el calendario ceremonial (ligado a la producción, el cultivo y la pesca) o la construcción y renovación de los templos, entre las más destacadas.

A pesar de lo mencionado en textos divulgativos, sobre Caral, no existe aun alguna publicación con evidencia científica que avale que Caral sea una ciudad ni mucho menos una civilización en sí; esto se hace evidente cuando conceptos ya asumidos por el Proyecto como Ciudad o Civilización, solo son escritos y mencionados solo de forma mediatica por los participantes del Proyecto Caral hoy PEACS; ningún científico fuera del PEACS ha corroborado lo expuesto por la Dra. Shady.

ETIMILOGIA

En los años 70 del siglo XX el lingüista Alfredo Torero publicó que el idioma quechua habría tenido su origen en los valles de Supe, Fortaleza y Pativilca. Esta afirmación la hizo después de estudiar la toponimia (nombres de los lugares) de los tres valles. Caral, nombre del centro poblado cercano al sitio arqueológico, aparece mencionado en los procesos de idolatrías del siglo XVII en Cajatambo. Es posible que fuera un nombre quechua. Sobre su significado no hay acuerdo, aunque algunos lingüistas han propuesto que significa "fibra" o "junco".

DESCUBRIMIENTO ARQUEOLOGICO

En 1905, Max Uhle toca Áspero, un asentamiento situado en el litoral del valle de Supe, a 23 km de Caral, en el Perú. Julio C. Tello exploró el mismo lugar en 1937. No hay evidencias que ellos se adentraran en el valle de Supe y, por lo tanto, que llegaran a conocer Caral.

El primero que llamó la atención sobre Caral fue el viajero estadounidense, Paul Kosok. Él visitó el lugar juntamente con el arqueólogo estadounidense Richard Schaedel, en 1949. En su informe, publicado en el libro "Life, Land and Water in Ancient Peru", en 1965, mencionó que Chupacigarro (como se le conocía a Caral entonces) debía ser muy antiguo, pero no pudo mostrar cuánto.

En 1975, el arquitecto peruano Carlos Williams hizo un registro de la mayoría de los sitios arqueológicos en el valle de Supe, entre los cuales registró a Chupacigarro Grande, a partir del cual hizo algunas observaciones sobre el desarrollo de la arquitectura en los Andes. Lo presentó primeramente: en el artículo "Arquitectura y Urbanismo en el Antiguo Perú", publicado en 1983 en el tomo VIII de la serie "Historia del Perú" de la editorial Juan Mejía Baca. Y, después, en el artículo "A Scheme for the Early Monumental Architecture of the Central Coast of Peru", escrito en 1985 en el libro "Early Ceremonial Architecture in the Andes".

En 1979, el arqueólogo francés Frederic Engel visitó el lugar, excavó y levantó un plano del mismo. En su libro "De las Begonias al Maíz", publicado en 1987, Engel afirmó que Chupacigarro Grande (como aún se conocía a Caral) pudo haber sido construido antes de la aparición de la cerámica en los Andes (1800 a.C.). Sin embargo, los arqueólogos andinos asumieron que el asentamiento era "acerámico", es decir, que había sido construido por una población que no utilizaba la cerámica, aunque ya se conocía en otros lugares de los Andes.

En 1994, Ruth Shady recorrió nuevamente el valle de Supe e identificó 18 sitios con las mismas características arquitectónicas, entre los cuales se encontraban los 4 conocidos como Chupacigarro Grande, Chupacigarro Chico, Chupacigarro Centro y Chupacigarro Oeste. Para diferenciarlos Shady los denominó, Caral, Chupacigarro, Miraya y Lurihuasi. Caral, Miraya y Lurihuasi son los nombres quechua de los poblados más cercanos a los sitios. Chupacigarro es el nombre español de un ave del lugar.

El equipo dirigido por Shady excavó en Caral, a partir de 1996. Ella presentó sus datos, por primera vez, en 1997, en el libro "La Ciudad Sagrada de Caral-Supe en los albores de la civilización en el Perú". En ese tratado sustentó abiertamente la antigüedad precerámica de Caral, afirmación que consolidó de manera irrefutable en los años siguientes, a través de excavaciones intensivas en el lugar.

El Proyecto Especial Arqueológico Caral-Supe está a cargo de los trabajos en Caral, así como de los asentamientos coetáneos de Áspero, Miraya y Lurihuasi. La arqueóloga Ruth Shady, viaja al valle en forma permanente para continuar el trabajo de las excavaciones y descubrimientos en esta parte de un país, arqueológicamente rico y cuna de diversas culturas milenarias

ANTIGÜEDAD

Caral se ha confirmado a través de 234 fechados radios carbónicos realizados en los Estados Unidos. Según éstos, Caral tiene una antigüedad promedio que data de 5000 años aproximadamente, cuando en el resto de América el desarrollo urbano comienza 1550 años después. Su hallazgo cambia los esquemas que hasta ahora se tenían sobre el surgimiento de las antiguas civilizaciones en el Perú.

Hasta hace poco se consideraba a Chavín de Huantar como uno de los focos culturales de más vieja data en el Perú, con un máximo de 1500 años a.C.

POBLACION

Los cálculos más conservadores estiman que la ciudad sagrada de Caral albergó de 1000 a 3000 habitantes.

EXTENSION

Caral tiene 66 hectáreas, divididas en dos zonas, una central y la otra periférica.

CIUDAD SAGRADA

Se le ha llamado también ciudad sagrada, ya que es una época en que por primera vez, que se sepa hasta ahora, las sociedades peruanas tuvieron un gobierno central, se establece el estado y utiliza la religión como medio de afirmación.

Todo lo que se ha excavado en la ciudad está impregnado de religiosidad. Hay muchos fogones construidos para ofrendas. Hay señales de posibles rituales en cada lugar. No solamente en las áreas de espacio público o en los templos sino incluso en las casas.

QUIPU

En el año 2005 se expusieron en el Perú nuevos hallazgos realizados en Caral por el equipo dirigido por la arqueóloga Ruth Shady. Se ha encontrado un resto textil interpretado como quipu, aunque no hay pruebas de ello, los quipus hallados en Cerro del Oro (Cañete-Lima) siguen siendo los más antiguos hasta la fecha.

PECULIARIDAD DE LA CULTURA DE CARAL

A raíz de las investigaciones de los yacimientos, se llegó a la conclusión de que Caral ejercía como capital económica de una amplia región gracias a su trabajo de agricultura, cuyos productos intercambiaba con los pescadores de la costa u otras poblaciones. Esto se entiende al comprobar la abundancia de restos de productos marinos en Caral, estando ésta a unos 20 km de distancia de la costa más cercana. La centralidad de Caral, a la vista de los estudios, fue ejercida de una forma completamente pacífica durante un periodo que podría ser de 500 a 1000 años, durante los cuales Caral no dejó restos de fabricación de armas, testimonios o evidencias de haber organizado un ejército o liderado una guerra sobre la que dejar constancia. Esta posibilidad ha sorprendido a investigadores de varios ámbitos que se interesaron por Caral. Además en la época también estaban los quipus que utilizaban como medio de mensajes para comunicarse.

 

Chavín de Huantar fue la capital de la Cultura Chavín. Es un sitio arqueológico ubicado en el distrito de Chavín de Huántar, provincia deHuari, departamento de Ancash. Está a 462 kilómetros al noreste de Lima, Perú. El lugar tiene una elevación de 3 177 metros sobre el nivel del mar, en la Sierra Oriental de Áncash al este de la Cordillera Blanca. La ubicación de la ciudad en la confluencia de los ríos Huacheksa y Mosna, en la cuenca alta del río Marañón, punto de paso desde la costa hacia la selva; lo que le propició una localización ideal para la recolección y comercio de bienes.

Pedro Cieza de León (1520-1554), cronista español, fue el primer occidental en referir su existencia. En 1616, Antonio Vázquez de Espinosa, realizó una descripción del templo según sus habitantes vecinos. En 1873 visitó el sitio el explorador italiano Antonio Raimondi, que quedó impresionado pero a la vez lamentó el estado en que se encontraba así como hizo notar que los pobladores lo usaban como cantera para abastecerse de piedras para la construción de sus casas. Más tarde, en 1883, el alemán Ernst Wilhelm Middendorf (1830-1908) exploró el sitio descubriendo la gran escalinata que conduce de la Plaza Cuadrada al Templo Mayor. Investigada por el especialista peruano Julio César Tello, este centro mágico-religioso fue construido aproximadamente en el año 327 a. C. Sus muros son de piedra y sus estructuras piramidales. A pesar de no ser el sitio arqueológico más antiguo, ni el más grande, ni el más vistoso del Perú antiguo, se le consideró como un centro de peregrinación así como testimonio más temprano de la civilización en América.

La construcción presenta una compleja red de caminos y galerías interiores de piedra únicamente iluminados por haces de luz que penetran a través de ductos estratégicamente dispuestos. En su interior aún pueden apreciarse el Lanzón Monolítico, piedra tallada de 5,53 m. de altura en la que se observan al parecer divinidades y figuras antropomorfas, y las Cabezas Clavas, especie de centinelas enclavados en las murallas de la construcción. El 17 de enero de 1945, un aluvión cubrió y dañó las estructuras, que fueron parcialmente excavadas a partir de 1966. Recientes investigaciones, excavaciones realizadas en el centro de la Plaza Cuadrada, dieron evidencia de entierros ceremoniales, permitiendo encontrar el antiguo lecho del río Mosna, lo que significa que el cauce del mismo, fue desviado para permitir la construcción de esta plaza.

Patrimonio de la Humanidad

El sitio arqueológico de Chavín fue declarado por la Unesco Patrimonio de la Humanidad en 1985.

Arte

Chavín tiene un arte recargado, no deja espacios libres y las representaciones son severas, rígidas, simbólicas y sobrecogedoras en su expresión. Las piedras de sus monumentos son diseñadas en relieve o grabadas.

La vajilla doméstica y otros recursos de consumo, no diferían de los que se usaban en los templos para fines rituales, con excepción de algunas piezas selectas.

Centro de culto

En su origen, Chavín fue un centro de culto y sus templos tenían carácter sagrado. Al parecer, el sitio fue cuidadosamente elegido, bajo estrictos criterios mágico-religiosos debido a que existen valles cercanos más productivos, aun  considerando el aprovechamiento de sus laderas de secano cultivadas mediante terrazas.

Los habitantes de Chavín fueron unos pocos sacerdotes y sus auxiliares de servicio, mientras que la mayor parte de sus usuarios eran una suerte de peregrinos que llegaban al lugar en busca de "oráculos", portando ofrendas de diverso tipo, pudiendo permanecer por largos períodos. La ganadería fue principalmente la de camélidos andinos.

Organización político-social

Hay cuatro tipos de pobladores: los sacerdotes de Chavín, los peregrinos de diversas partes, con rango de sacerdotes, los artesanos o especialistas y la gente común. La diferencia entre el hombre y la mujer parece significativa, aun cuando el papel que el sexo femenino jugaba en la liturgia era muy importante; eso podría llegar hasta el punto de que pudiera haber sacerdotisas. De hecho, casi todos los personajes sagrados que conocemos presentan una versión femenina junto a la masculina.

Los sacerdotes estaban a cargo del templo, que era su centro de trabajo. Allí estaban las instalaciones y personas dedicadas a la producción de los calendarios, de donde se deriva su condición de "oráculos", que es el servicio que ellos ofrecían —la predicción de los ciclos climáticos estacionales anuales—.

Los sacerdotes eran observadores del cielo y gracias a eso podían registrar con gran precisión los desplazamientos del Sol tanto en el oriente como en el poniente, las fases de la Luna y el movimiento de las estrellas. Con eso obtenían períodos fijos en el tiempo, a los que podían asociar los ciclos estacionales, que no son fijos. Los períodos de sequía o de intensas lluvias, si bien tienen un ritmo anual previsible, que se establece a partir del solsticio de verano —fines de Diciembre—, son azarosos en su inicio e intensidad. El saber con anticipación las características de cada ciclo de lluvias es una tarea —que requiere especialización— que es, sin duda, fundamental para conducir las campañas agrícolas cada año. Para eso, hay que combinar el calendario solar-estelar con otros indicadores del tiempo, tales como los de las costumbres de los animales. Esa era la tarea especializada —y según parece exitosa— de los sacerdotes de Chavín.

Por todo esto, el estatus de sacerdote era muy alto en la sociedad chavinense. Se expresa en el conjunto de atributos que se le conceden y que se expresan físicamente en vestidos muy elegantes y costosos, y adornos hechos con plumas, piedras exóticas, oro y joyas.

Los miembros de la élite se distinguían por el uso de coronas, orejeras, narigueras y collares, elementos que representaban la categoría de quien los utilizaba, encargados del culto "felínico". Este culto era visual, el dios felino, probablemente un jaguar, estaba representado en imágenes aterradoras, que reflejaban creencias complejas, y vinculaban a los hombres con los animales, y a los miembros de los distintos grupos entre sí.

Poseían una sociedad jerárquica piramidal:

  • A la cabeza estaban los sacerdotes-dirigentes, quienes cumplían funciones religiosas y a la vez, gobernaban al pueblo.
  • Luego se encontraban los especialistas, que eran artesanos en piedra y greda, metalurgia, textilería e ingenieros hidráulicos, que perfeccionaban las técnicas de regadío para aumentar la producción de papas, maíz, frijoles, ajíes, etc. Estos especialistas eran mantenidos por el Estado.
  • Finalmente se encontraban los campesinos, que trabajaban la tierra utilizando las técnicas ideadas por los ingenieros.

Divinidad

El emblemático lanzón monolítico de cinco metros de altura, es una figura antropomorfa y que parece representar a un enano de forma grotesca con una cabeza tres veces más grande que su cuerpo, y que muestra enormes dientes incisivos y colmillos de jaguar, de otorongo o de puma, con los pies en forma de garras y cetros en las manos. Sobre la cabeza tiene adornos compuestos de quijadas con grandes colmillos y serpientes en vez de pelo. Sugiere la representación del hombre ideal, espiritual. En los dibujos grabados en la piedra hay muchos elementos semejantes y superpuestos representando a la divinidad adorada en sus templos. Tiberio Petro-León (1941?-29/12/2007), investigador de Chavín, propuso que se trata de la representación de un feto humano en su 7mo. mes de gestación, pues sus proporciones antropomórficas coinciden; más aún, mes de vida, cuyo número corresponde al periodo en el cual el ser humano ya puede nacer o venir a "la luz".

El más conocido es el monolito de Chavín, es decir una wanka, que en quechua, significa piedra de poder y tiene un carácter eminentemente religioso.

El monolito o wanka Chavín reúne los tres elementos de la trilogía cosmogónica de Chavínáguilaserpiente y felino, (aireagua y tierra) es decir, deidades represivas que sirven como centinelas y ahuyentan el mal. Así, aire, agua y tierra confirman una armonía permanente con el Cosmos que se trasluce en todo el legado de Chavín.

Un gran enigma son los innumerables acueductos y caídas de agua que existían en el lugar, creando mediante un sistema de compuertas, un efecto acústico que se asemejaba al rugido de un jaguar gigante. Petro-León sostenía que se trataba de un mecanismo de generación acústica similar al "mantra", con la finalidad de inducir diferentes estados de la mente, tal vez estimulados con la ingestión de derivados del cactus San Pedro (Trichocereus Pachanoii) que contiene Mescalina (Feniletilamina = C8H11N), muy abundante en la zona.

Centro de poder

Según la leyenda, Chavín pudo ser levantado en un lugar indicado por la magia, al igual que el Cusco o Machu Picchu.

La voluntad de ejercer dominio, a fin de adecuar la producción de los alimentos al ritmo del aumento de la población fija y flotante, pudo ser la función que cumplía Chavín, utilizando para el efecto el uso de métodos agrícolas, respaldado en un ampuloso ritual y en el culto a los poderes sobrenaturales que controlaban la producción, especialmente al Dios del Agua del que dependían las lluvias benefactoras como de las catastróficas sequías que destruían los sembríos.

Arquitectura

Sólo una parte de su arquitectura se ha preservado debido a su monumentalidad. El centro ceremonial tenía como núcleo este sector monumental. Las estructuras han sido construidas enteramente en piedra, muchas de ellas granito blanco (Granodiorita) cuyas canteras se encuentran en la vecindad del túnel de Kawish, a mas de 30km de distancia.

Los templos tienen una serie de plataformas con un fuerte talud en sus muros, con un perfil piramidal (5,3° de inclinación). Fueron construidos por etapas. El Castillo es una pirámide mayor (71,0m x 71,0m)y se le conoce como el Viejo Templo, cuya característica más notable es que tiene un pasaje interior donde se aloja un ídolo de piedra conocido como "el Lanzón".

El castillo tiene una extensa red de pasajes y cámaras interiores que conforman un complejo íntegramente construido de piedra. En su interior de penumbra, hay inusitados haces de luz que irrumpen por los estratégicos ductos que comunican con el mundo exterior. Dentro, todo es objeto de maravilla. Resulta posible escuchar nítidamente la voz de una persona a muchos metros de distancia como si estuviera a nuestro costado.

El Viejo Templo consta de una Plaza Circular (diámetro 20,8m) en el atrio sirviendo de ingreso. El Templo Nuevo, cuenta con una Plaza Cuadrada (50,2m x 50,2m). Cada templo tenía un pórtico principal. El ingreso al Templo Nuevo se llama Pórtico de las Falcónicas, con grabados en las piedras y es precedido por un atrio y un conjunto de escalinatas que ascienden desde la plaza cuadrada, donde también hay litoesculturas únicas ejerciendo las funciones de dinteles, columnas o lápidas con grabados de personajes del estilo Chavín.

Casi la totalidad de sus edificios y anexos fueron laboriosamente construídos con columnas, cornisas, dinteles, lápidas, obeliscos y esculturas que se agregaban a los muros o plazas, convirtiendo los espacios ceremoniales en un hermoso escenario, adornado con las imágenes de los dioses y demonios que poblaban el panteón chavinense. Sus materiales eran constituidos por piedras de diversos colores, procedentes desde distintos lugares de los Andes peruanos.

Período neolítico

Chavín corresponde al período final del largo proceso de domesticación de plantas y animales que en otras partes se identifica con el "Neolítico". En esta época, tanto las artes de la ganadería, como las de la agricultura y las de la construcción, la manufactura y la metalurgia constituían la práctica social y la prueba de su alto desarrollo.

Cuando los españoles ingresaron a Pachacamac, no sólo quedaron impresionados por la majestuosidad del lugar, sino que –según da cuenta William Prescott, en Historia de la Conquista del Perú - además, fueron impactados por un terremoto que llenó de pánico a los naturales, en cuyas mentes no podían concebir que unos extraños llegados de otras tierras se atrevieran a violar el templo dedicado a su máxima divinidad, creadora del universo.

Los conquistadores –relata el historiador norteamericano- llegaron a esta parte de la costa norte en busca de los tesoros prometidos por Atahualpa y se encontraron con una ciudad con bastante población, en la que se veía dos templos construidos en piedra, con techos de paja. Uno de ellos estaba dedicado al dios Sol y otro, a Pachacamac, máxima deidad de esta parte del territorio peruano. Su santuario con el tiempo llegó a ser uno de los más opulentos del imperio inca. Sobre este episodio, Prescott, cuenta:

“Al presentarse Hernando Pizarro a la entrada del santuario, le atajaron el paso los porteros, pero se abrió paso entre ellos… Subió a una plazoleta donde había una capilla con una puerta muy adornada de pedazos de cristal, turquesas y corales…Abierta con violencia la puerta, entraron en un aposento pequeño y obscuro que olía de un modo repugnante. Era el lugar de los sacrificios…Cuando sus ojos se fueron acostumbrado a la oscuridad, descubrieron en un rincón del aposento la imagen de la deidad: era una figura monstruosa hecha de madera, con la cabeza parecida a la de un hombre. Derribáronla los españoles, la sacaron fuera y la hicieron mil pedazos…Viendo los naturales que su dios no podía impedir la profanación de su santuario, fueron acudiendo y entregándose a los extranjeros, a quienes miraban ya con cierto temor y respeto supersticioso”.

Luego de colocar una cruz de mampostería, enseñarles a rezar y persignarse, los españoles se llevaron una cantidad considerable del oro que había dejado en su huida el curaca Tauri Chumpi (encargado de administrar, redistribuir los bienes y recursos del valle, la población y los cultos), después de ser avisado de la cercanía de los invasores.

LUGAR MILENARIO

El actual sitio arqueológico de Pachacamac - que en la actualidad abarca más de 400 hectáreas- fue el mayor santuario prehispánico de la costa central durante más de mil quinientos años. Su prestigio religioso se evidencia en sus templos, visitados por multitud de peregrinos en las grandes ocasiones del calendario ritual andino.

Ubicado en el valle de Lurín, en el kilómetro 31 de la antigua Panamericana Sur, este imponente monumento fue descrito en el siglo XVI por muchos estudiosos. Sin embargo, es a partir del siglo XIX con George E. Squier, Adolph Bandelier y Ernest Middendorff que se realizan los primeros trabajos de reconocimiento. Alcanza un mayor aporte científico con la llegada de Max Uhle al Perú, entre 1895-1896. (Pozzi-Escot, Denise).

Según los cronistas, en el territorio existían “enclaves religiosos” desde donde llegaban los pobladores hasta Pachacamac, que alcanza mayor importancia durante la fase Lima (200- 650 d.C. aproximadamente). Durante el señorío Ichma (900-1470 d.C), los sacerdotes realizaron una serie de construcciones monumentales que presentan edificios que probablemente funcionaban como centros administrativos o posibles palacios.

Al llegar los Incas del Cusco, los sacerdotes se inclinaron ante el nuevo poder, y el gobierno inca impuso sus símbolos, construyendo el Templo del Sol y el Acllawasi, para definir una sacralidad superior. Según María Rostworokski, la importancia del santuario radica en que allí residía el “dios costeño soberano en todas los yunga durante el último milenio”.

Luego de la caída del Tahuantisuyu, el santuario es abandonado, sin por ello perder su presencia espiritual y material. Hoy en día, gracias a su recuperación iniciada a mitad del siglo pasado, podemos observar la arquitectura de algunas de sus edificaciones, en medio de un paisaje que contribuye a mostrar su grandeza.

Actualmente, el Instituto Nacional de Cultura, a través del Museo de Sitio de Pachacamac, dirigido por la antropóloga Denise Pozzi-Escot, viene realizando importantes trabajos de investigación, conservación y labores educativas para conservar este monumento, que presenta problemas originados principalmente por la erosión causada por la acción del medio ambiente y por factores antrópicos.

LUGARES DE INTERÉS

Los trabajos arqueológicos que se han hecho han permitido identificar 17 pirámides, posiblemente centros administrativos o palacios.

Así también está el Templo del Sol, hecho entre 1470- 1533 d.C. Es una construcción de forma trapezoidal, edificada sobre un promontorio natural muy elevado, con terrazas y plataformas superpuestas de adobes; su frente principal hacia el mar presenta nichos que posiblemente fueron depósitos de ofrendas.

En la cima se levanta una plaza abierta rodeada de estructuras. Hoy quedan restos de un enlucido de barro con pintura de color rojo, que aún se logra observar en algunos muros. Se han identificado sacrificios humanos dedicados al Sol y diversas ofrendas muy finas de estilo Inca imperial en el lugar.

El Acllahuasi, conocido también como Mamacuna, fue probablemente la residencia de mujeres escogidas dedicadas al culto solar. Julio C. Tello excavó este recinto descubriendo los paramentos inca del clásico estilo cusqueño en técnica del almohadillado, y realizó pioneros trabajos de conservación y restauración que han permitido que este sector se haya conservado hasta nuestros días y sea uno de los más emblemáticos del sitio.

Además, durante la ocupación inca se construyó un sistema de canales para abastecer de agua al lugar y también unos “baños”, como parte del sistema de canales. El edificio residencial del curaca Tauri Chumpi está ubicado al este, desde donde se domina todo el valle; cuenta con dos plazas contiguas en el lado norte, rodeadas de recintos, plataformas, depósitos, y otras estructuras comunicadas entre sí por corredores y rampas.

EL MUSEO DE SITIO DE PACHACAMAC

El Museo de Sitio de Pachacamac tiene por objeto integrar el sitio arqueológico con la comunidad nacional e internacional. Expone los materiales y difunde los conocimientos y las teorías relacionados con uno de los santuarios más importantes de la arqueología peruana.

Fundado el 21 de noviembre de 1965 por el doctor Arturo Jiménez Borja, el museo surge como una necesidad ante la acumulación de investigaciones que en el sitio venia realizándose. Se hizo necesario un Museo para la preservación y exposición del Santuario y de los numerosos materiales existentes.

El Museo continúa cumpliendo estos primeros objetivos y trabaja para acercar a la comunidad al patrimonio cultural, mediante la exposición y presentación del sitio y de los materiales más importantes de manera atractiva y educativa para el visitante.

El Museo intenta darle la suficiente información al visitante para entender el Santuario de Pachacamac y sobre la arqueología peruana, Ubicándolo, mediante su exposición, en el espacio y en el tiempo dentro de la historia prehispánica peruana en general y específicamente a el santuario de Pachacamac y su ocupación a través del tiempo.

En su sala principal se observan muestras de las principales expresiones artísticas de los diferentes ocupantes de Pachacamac, especialmente cerámica y textiles.