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_____El arte es el placer de un espíritu que penetra en la naturaleza y descubre que también ésta tiene alma._____
____________________________El arte es sobre todo un estado del alma.____________________________
______________________________Una pintura es un poema sin palabras.______________________________
_____________________________El arte no es una cosa sino un camino.______________________________
_____En parte, el arte completa lo que la naturaleza no puede elaborar y, en parte, imita a la naturaleza._____

Arte Peruano

djEsta página por tiene por finalidad poner disposición una cantidad de información sobre el Arte Peruano, que puede servir para conocer la gran riqueza de nuestro Perú. Atte. Jaime Alvarado Vicuña

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BENITO ROSAS (Lima, 1952)

La infancia de Benito transcurre en Lima, su lugar de nacimiento. Desde niño tiene inclinación por el modelado, paralelamente le inquieta la cerámica, cuenta que un compañero de la escuela llevó un huaco norteño, él sintió la necesidad de poseerlo y le ofrece dos bolsillos de canicas, un chiquitoy y dos soles; resultó ser lo más valioso para él durante su niñez.

La inclinación por las artes plásticas se manifiesta en el colegio, cuando gana un concurso de juegos florales en la especialidad de pintura, el profesor de Artes Plásticas le sugiere que visite los talleres de arte de la Universidad La Católica. Siguiendo el consejo del profesor fue a la universidad, llegó por casualidad a los talleres y ve una puerta entreabierta, asomó la cabeza y vio a Anna Maccagno quien lo invitó a pasar y le explicó sobre los exámenes de ingreso. A los veinte días, postuló, dio exámenes e ingresa. Decide por la especialidad de escultura y estuvo durante cinco años en el taller de Anna, su maestra y amiga por más de 30 años.

Desde entonces se dedica exclusivamente a la escultura con una copiosa producción que encadena fecundos periodos de evolución personal plasmada en composiciones de gran fuerza expresiva.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 

Maderas que son retratos, que a la vez son amuletos, denuncias, Purgas, testimonios. Sirven para soñar, pedir, Manipular, jugar. Adobes, ruinas, muros que alguna vez oyeron, figuras que repiten lo irrepetible, evocando lo extraordinario de un pasado histórico, compartido, tanto como cotidiano de la historia familiar, íntima. Esconden, tras la simplicidad de su revelación, lo único verdadero, esencial y trascendente: la relación directa que existe entre lo más profundo de la intimidad de un individuo y la de todos los demás. Para Claudia Salem, es éste el fundamento del impulso creativo, los conceptos, las formas, las palabras sólo son instrumentos que nos trasladan, inevitablemente, a un momento en el que el miedo, la fe y la necesidad de buscar una explicación al mundo eran el principio de todo: arte, religión y supervivencia, lo mismo, indisolubles.

 Las esculturas de Claudia salem contienen un intenso silencio y nos instalan -con la sensatez, pasión y fe del hombre primitivo- en la primicia del recuerdo, fundamento de cualquier intento de vinculación simbólica con la condición humana. Cada retrato es una estaca en el tiempo. El hombre se rebela y se revela a través del arte: sus obras, imagen de sus afectos, conjuran de una vez y para siempre el desafío de su fugacidad.

Claudia Salem

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Los objetos de Eliana Mabire nos propulsan dentro de un universo mágico, un reino maravilloso y encantado en el que uno descubre seres de madera que nos hacen signos. A través de estas esculturas reencontramos lo esencial en la magia de la infancia. Personajes ornados con plumas emergiendo de lo imaginario o de una leyenda pasada: carruseles, cajas de música, etc.…

Lo original en este sistema de trabajo es la diversidad de materiales y técnicas utilizadas. La obra oscila entre un arte bruto, virgen de toda ornamentación, y una puesta en escena barroca. Los seres y los objetos que ella misma anima son de madera "bruta" por excelencia. Pero a Eliana Mabire el oro, las piedras preciosas, las plumas… Toda su obra pone en evidencia la dualidad de materiales, situándose en el límite de lo artesanal, de las técnicas antiguas y el modernismo. En efecto, para dar movimiento a los personajes deja entrever los hilos y cables, conservando la idea del "títere" Pero luego incluye un motor que pondrá en movimiento al objeto acercándonos a la idea del robot.

Eliana Maribe

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Sin romper el compromiso con la realidad inmediata, las esculturas en madera y bronce de Nani Cárdenas plantean un retorno a las fuentes primarias de la creación: mujer, hombre, niño. En este cosmos protagonizado por la pareja y el niño, la intimidad del ser humano y la búsqueda de la esencia de la vida se juntan en una única gran metáfora que es al mismo tiempo autobiografía y cuestionamiento. Lo que se inicia con el placer de la vista - obras bellas y armónicas, cálido cromatismo - desarrolla una intertextualidad simbólica, sintética y corpórea a la vez. El sentido íntimo e introspectivo percibido desde el primer momento se vuelve reflexivo y poético, trascendental como idea y forma.

Surgen en toda su complejidad los motivos del amor, del deseo, de la ambivalencia de la creación y la destrucción, del contacto entre el mundo interior y exterior, del reinicio a partir de la fuerza del inconsciente. Envolvimiento y desnudez, muerte y renacimiento, la asociación Eros - Thanatos despliega sus misteriosas formas y advertencias, en una refinada coincidencia oppositorum que exaltan la espiritualidad.

 Nani Cardenas

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

El arte de Johanna Hamann participa dialécticamente de dos principios sin comprometerse unilateralmente con ninguno de ellos. Dos pares de opuestos (idealidad y realidad; materia y espíritu; libertad y opresión; destrucción y creación) que podrían contraponerse planteando una. Estética de la dualidad y sus dramáticos conflictos. Sin embargo, este esquema conceptual aunque se aproxime, no logra. Abarcar aspectos esenciales de su exhaustivo trabajo. Sobre todo en lo que se refiere a la creación de obras de arte (validas por sí mismas), donde la. sensibilidad, la. Imaginación y un sentimiento trágico de la realidad interactúan,

El fierro o el Serrucho que atraviesa y desgarra la madera o la piedra, que penetra y descompone un cuerpo humano, es como un símbolo de una situación social e histórica, pero también de una condición humana (arque-típica) que Johanna Hamann expresa intensamente en sus esculturas. No como resignación o nihilismo, sino siempre a través de la paradoja y la belleza del arte -como en una crucifixión- pero en términos de los instintos y de la existencia, afirmando lo que somos: seres en un proceso de destrucción, confrontados con la precariedad y la muerte, mientras la resistencia vital y la creatividad se oponen, creando el momento de la tensión que las trasciende, revelándonos la dignidad de la vida y, al mismo tiempo, al arte como su expresión cultural más profunda y compleja.